Fondo.
Una amiga me mandó una foto una noche. Mesa baja, dos velas, copas, vino, embutidos. Luz apagada. De esas fotos que huelen a plan pensado para sorprender.
Y yo me quedé mirando… la ropa por doblar en el sofá. Y el polvo debajo de la mesa.
No lo busqué. Estaba ahí y mi ojo fue directo.
Siempre me ha pasado. La gente mira lo que tiene delante. Yo me voy al borde, al fondo, a lo que se ha quedado fuera. No para encontrar fallos, sino porque ahí es donde están las cosas sin editar.
La foto era bonita. Supongo.